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lunes, 4 de mayo de 2015

A mis amigos.


Esta semana he decidido dedicar mi entrada semanal a aquellos amigos que están en las buenas, en las malas y en las peores, los amigos de verdad. No se qué sería sin vosotros.

A mis amigos, gracias por existir.

A lo largo de tu vida vas a encontrarte a un montón de amigos, más de los que nunca habrías imaginado, más de los que tiene Justin Bieber en Facebook. Bueno, quizás no tantos. Y os diré algo, gracias a ellos sois quienes sois. Y sólo por eso ya les debéis un par de cañas, un café o una tarde de película y palomitas, por el resto de vuestras vidas.

Existen muchos tipos de amigos. Aquellos con los que sales de fiesta, que son capaces de beberse un cubata de un trago y no sabes cómo pero conocen a todos los dueños de las discotecas. Y esos amigos te gustan mucho. Pero no tanto como los de clase o los del trabajo. Esos te pasan apuntes, te dicen lo que te perdiste el día anterior mientras estabas dormido, y de vez en cuando te dicen alguna respuesta del examen tipo test, los que te ayudan en el examen a desarrollar ya no entran en esta categoría.

También están los amigos del “hola, cómo te va”. Esos te escriben de vez en cuando por Facebook y, maldita sea, de vez en cuando se ríen con “jeje”, y ya sabes que sólo por eso no son de fiar. Esos tipos de amigos te los encuentras de fiesta y están dispuestos a invitarte a todos los chupitos que haga falta, pero te los encuentras en el autobús y miran hacia otro lado. Y, por último, están los amigos de verdad. Especie en extinción según los documentales de la dos.

Los amigos de verdad son difíciles de encontrar. Dicen que se cuentan con los dedos de la mano, aunque algunos tenemos la suerte de poder usar también los de los pies. Pero sí que es cierto que a veces pueden esconderse, o ser unos impostores. Uno de los mejores métodos para saber quiénes son los de verdad es irse muy lejos. Lo más lejos posible. Vete a estudiar fuera de tu ciudad, consigue una plaza SICUE, una plaza Erasmus, aprende lenguas en el extranjero y ve a buscar un trabajo. Te prometo que con el tiempo esos amigos de verdad irán disminuyendo de cantidad, pero aumentarán de calidad. Al principio te sentirás decepcionado, pero después te sentirás la persona más afortunada sobre la faz de la tierra.

Y cuando hablo de estos amigos no me refiero a un “cómo te va” por Facebook, sino que se pongan realmente pesados con hacer un Skype. Que se hagan una cuenta, y se despierten a las cinco de la mañana para coincidir horarios. Que los sientas cerca aunque estén muy lejos, y que sepas que el fin de semana anterior uno de ellos se cayó por las escaleras de un bar delante de todo el mundo y aterrizó con la cara, delante de su ex. Con detalles. Porque los amigos de verdad te ayudan a sentirte más en casa, y a hacer que los cambios duros lo sean un poco menos. Hacen que los eches de menos. Se preocupan, y son unos pesado. De vez en cuando te dan consejos horribles pero… qué narices, al menos lo han intentado. Y tienen esos pequeños detalles que te alegran el día, te envían un chiste sin ningún tipo de sentido, una grabación de voz recién levantados, o una foto de tu nombre en una Coca-Cola.

Porque son tan necesarios como los dedo de una mano. De nuevo, a esos amigos gracias amigos, por exitir. Y por ayudarme en los exámenes a desarrollar.

martes, 28 de abril de 2015

¿Qué harías si volvieras a reencontrarte con el amor de tu vida?



¡¡Hola a todos!! Esta semana he decidido publicar en mi entrada semanal un vídeo muy curioso que vi el otro día en el programa de Antena 3 "El Hormiguero". En él se muestra a varias parejas que un día estuvieron juntas pero por circunstancias de la vida ya no lo están. Me impactó mucho que todos observaban al otro con cariño y lo consideraban "el amor de su vida", aunque tuvieran otras parejas o incluso se hubieran casado.
Este vídeo me hizo reflexionar mucho y es que, como dice al principio, dicen que el amor verdadero solo ocurre una vez y lo sabes porque te pasas el resto de tu vida intentando que alguien te haga sentir igual por lo que, cuando surja el amor, no lo dejes escapar.
Espero que os guste y os haga sentir tanto como a mi.

martes, 21 de abril de 2015

Por qué no volvemos.

De nuevo, esta semana he querido poner como entrada semanal un texto del magnífico Risto Mejide, a los que estoy enganchada. Este, en especial, me gusta mucho y espero que a vosotros os guste tanto como a mi. ¡¡Espero que lo disfrutéis!!


Por qué no volvemos. Recuérdamelo, por favor. Por qué no nos queremos de vuelta, de segunda mano o de ocasión. Por qué. A ver, si es que había tantas razones, es que te juro que las había. Es que hasta las llegué a apuntar en algún sitio. Y ahora va y no las encuentro. Justo cuando más las necesito. Justo cuando sólo recuerdo todo aquello que juré olvidar. Así que si no te es mucha molestia, recuérdame por qué no nos dejamos de hostias. O por qué me las sigo dando yo.

Por qué no volvemos. Por qué me despierto y lo primero que hago es pensar en tus fotos. Pero si las metí en el fondo del cajón ese que ya ni abro. El de las cosas perdidas aposta. El de los recuerdos que son demasiado grandes para llevarlos encima. Malditas fotografías. Malditas emulsiones enmarcadas en vidrio. Escaparates de 15x9 que ya sólo te venden saldos, instantáneas con retraso de lo que pudo ser y no fue. Por qué las escondí allí, si se me agarran a la retina día sí día también. Por qué hago ver que no las veo, si no me hace falta ni mirarlas, si ya me las sé.

Por qué no volvemos. Por qué no dejo de seguir tus pasos. Por qué entro de puntillas en las redes sociales como quien entra a por algo que se dejó. Por qué analizo tus fotos, tus gestos, tus lugares y tus palabras. Por qué veo en cada nuevo amigo o contacto tuyo un potencial enemigo. Por qué me da miedo que me olvides con ellos, que me entierres sin mí. Por qué busco señales que al fin y al cabo tú ya no emites. Por qué. Eh. Por qué.

Por qué no volvemos. Por qué no he sido capaz de volver a sentarme en la única mesa maldita de nuestro restaurante. Por qué salgo todas las noches como si nada, como si jamás te hubiese conocido. Y por qué les acabo pidiendo a todas que hagan de ti. Que les gusten tus mismas cosas. Que se rían como lo hacías tú. Por qué las comparo siempre contigo. Qué culpa tendrán ellas de no alcanzarte. De no saber que me exististe. De no poder acabarse este final.

Por qué no volvemos. Por qué sigo mirando el móvil cada dos horas simplemente para ver si estás en línea. Por qué empiezo a escribir siempre el mismo mensaje. Uno que arranca con un por qué no volvemos. Uno que sigue explicándote cuánto te echo de menos. Que ya casi olvidé tus defectos. Que me quedé solo a soportar los míos. Que ya es mucho soportar para una sola persona. Y por qué, cuando acabo el mensaje perfecto, le doy siempre al borrado completo en vez de al enviar. Por qué no te llamo cuando tengo tantas ganas de hablar.

Por qué no volvemos. Dímelo, de verdad, tan sólo recuérdamelo una vez más. Aunque te cueste algún que otro esfuerzo. Hazlo por este pedazo de vida tuya que sigue a la deriva de los recuerdos. Por los viejos tiempos. Por este mal sabor de boca después de algo tan dulce. Por lo que fuera yo en tu vida. Por lo que sea. Por lo que fui.

Yo la verdad es que no he aprendido. Sigo estando igual. Me siguen haciendo daño las mismas cosas. Me siguen emocionando las canciones de siempre. Sobre todo ahora, que sé que en realidad todas me hablaban de ti. Me sigo haciendo muchas trampas al solitario. Me veo con los mismos amigos a los que les ruego que no me hablen de ti. Hasta que les acabo preguntando yo. Ah, y he vuelto al microondas, que cocinar para uno ya sabes que no vale la pena. Supongo que soy aún más difícil. Imagino que el gas noble de mis manías se habrá expandido hasta ocupar parte del hueco que dejaste tú. Y seguramente, a base de vivir conmigo, me habré vuelto mucho más yo.

Por eso, te podría decir que he cambiado. Que ahora sí que sí. Que ahora entiendo por qué no funcionó lo nuestro. Que por qué no volvemos. Que por qué no intentarlo, sabiendo lo que sabemos. Pero te estaría mintiendo, y lo haría simplemente para conseguirte de nuevo, para volverte a tener, para volverme a dar a ti.

Nos estaríamos engañando de nuevo.

Y volveríamos dispuestos a ello, tan sólo por lo mucho que nos queremos.

Tan absurdo como cuando estábamos juntos y tras cada silencio resonaba siempre la misma pregunta.

Por qué no lo dejamos.

martes, 14 de abril de 2015

Cuando sepas de mí.


“Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.
A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.”

martes, 7 de abril de 2015

Lo que duele no es el dolor.

“Lo que duele no es el dolor. El dolor es sólo una consecuencia. El efecto secundario de algo que nos hizo sufrir y que todavía hoy sigue haciéndolo. Me gustaría que esto que tanto duele fuese lo que me aplasta el pecho y me araña las vísceras y el corazón. Esto que se puede paliar poco a poco, con consejos, amigos, medicamentos, horas, sobremesas y tazas de té. Pero algo me dice que no. Que lo que duele no es el dolor.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la ausencia. El hueco que deja alguien que ya no está. Echar de menos con contrato indefinido. Y saber que quería llevársela y se la ha llevado, que ya está, que le han ganado la vida esas malditas seis letras que no pienso volver a juntar en mi boca nunca más.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es conocer un vivo menos. Borrar su número del móvil. Tener que frenarme cuando la iba a llamar y recordarme a mí mismo que ya no puedo, que un día pude, que lo hice menos de lo que debía y que ya nadie podrá.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es recoger los pedazos de quien se queda. No saber consolar a quien más quieres en este mundo. Tratar de estirarle los labios. Con una broma, un chascarrillo, una tontería. Fracasar.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la distancia. Este saberse lejos de ti, este llevarte conmigo, ese llevarme contigo y aún así, ser incapaces de llevarnos más. Haber caído con nuestro mayor triunfo. Haber sucumbido ante nuestro mayor logro. Lo mejor que habremos hecho en nuestra vida. Algún día él nos lo explicará.
Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es no saber volverlo a intentar. Matar el nervio y dejar que se desangre la encía. Hablarlo tantas veces y acabarlas todas en ese silencio de punto final. Darnos por imposible. Constatar nuestra propia incompetencia. Seguir doliéndonos. Seguir mal.
Lo que duele no es el dolor. Es todo lo que dejamos atrás. El remolque desbocado de los recuerdos que nos perseguía al mismo ritmo y velocidad. Ahora sólo sabemos que le ha fallado el enganche, los frenos y no tenemos ni idea de en qué momento nos va a atropellar. Ni con qué.
Lo que duele no es ni siquiera llorar. Lo que duele es tener tantas razones para tener que hacerlo. Es esta maldita sequía de lágrimas. Es el miedo a quedarse solo y en pareja. Y esta cochina culpabilidad.
Lo que duele no es que la gente opine. Es que lo haga como quien habla del tiempo, alegremente y buscando de todo, menos ayudar. Que nos den consejos que no hemos pedido. Que inventen razones. Quésabrán ellos. Qué sabrán.
Lo que duele no es el dolor.
Porque el dolor es esto que me viene aquí y ahora.
Lo que más duele es todo lo que vendrá.”

miércoles, 25 de marzo de 2015

Día Mundial del Síndrome de Down.

Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, celebrado el pasado 21 de Marzo, he decidido publicar como entrada semanal la campaña "La vida no va de cromosomas", que demuestra que no existe diferencia entre los niños con o sin discapacidad. El objetivo de esta campaña es sensibilizar a la sociedad y acercarles a la manera de ser de estos niños. Os invito a verlo porque a mi, personalmente, me ha encantado y emocionado mucho, es una gran campaña que muestra la dulzura de estos niños. ¡¡Precioso!!



lunes, 16 de marzo de 2015

El mundo necesita más chicas como ella.


Esta semana he querido publicar un cortometraje que unos compañeros de clase nos pusieron en una exposición el cuatrimestre pasado. Desde que lo vi, me pareció precioso y llevaba un tiempo buscándolo, por fin lo encontré y me gustaría compartirlo con vosotros. Creo que es interesante verlo y reflexionar sobre esta historia. Todos deberíamos ser un poco como María. ¡Os animo a verlo, espero que os guste tanto como a mi!


lunes, 9 de marzo de 2015

Vídeo.

Esta semana os dejo un anuncio de Coca-Cola que me pusieron la semana pasada en un curso que estuve realizando y me llamó mucho la atención. Creo que este vídeo es un ejemplo de que aún existen personas solidarias y con ganas de ayudar a los demás en el mundo. Ese debe ser el espíritu de un educador social, intentar ayudar a los demás tan bien como se pueda, con interés, con ímpetu y, sobre todo, con muchas ganas. Os animo a verlo y a reflexionar sobre ello, ¡¡espero que os guste!!


lunes, 2 de marzo de 2015

Vídeo.

Esta semana he querido publicar en la entrada semanal una canción del grupo "Efecto Mariposa" que escuché hace pocos días en la radio. Aunque en principio puede parecer que esta canción no tiene ningún tipo de relación con la educación social, ya que es una canción romántica, si se escucha bien se puede ver que tiene una letra bastante interesante. A mi, personalmente, me parece que desprende mucho optimismo y que, aunque quizás no sea la intención de su autor, ya que no es una canción de temática social, habla de lo que puede ser la labor de un educador social, mostrarle a aquellas personas que no están pasando por su mejor momento y se encuentran con numerosas adversidades en su vida que hay muchas cosas por las que vale la pena vivir, seguir adelante y conseguir todo lo que se propongan. Una frase que me ha llamado la atención y me ha gustado mucho es la de: "he visto flores brotar en caminos de un incierto porvenir", que bajo mi punto de vista significa que las personas siempre pueden crecer, ser mejores y salir de cualquier bache a pesar de las circunstancias en las que se encuentren. Esto es lo que siempre tiene que intentar hacer un educador social, intentar sacar a la persona del bache en el que había caído, que no vuelva a caer en él y que aprenda de la caída. ¡¡Espero que os guste!!



jueves, 19 de febrero de 2015

Vídeo.



Os dejo esta canción del cantante Macaco. Esta habla de las desigualdades que existen en el mundo hoy en día, de cómo cambia la situación de un extremo a otro del mundo, de un país a otro. Habla también de por qué las personas tienen una vida tan distinta en unos lugares y otros si todos somos iguales, como él dice "hijos de un mismo dios". Macaco con esta canción intenta concienciar a las personas sobre la situación que se vive hoy en día en el mundo y sobre la desigualdad social. Esta canción está estrechamente relacionada con la educación social, ya que es un tema bastante recurrente en nuestra futura profesión. Al igual que el cantante Macaco, nosotros, como educadores sociales, debemos tratar de intervenir en estas desigualdades de tal manera que procuremos hacer de este mundo, un mundo mejor en el que haya menos distancia entre la manera de vivir de unos y otros. ¡¡Espero que os guste!!

miércoles, 18 de febrero de 2015

Presentación del blog.

Este blog está dedicado a Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), una de las asignaturas que curso este cuatrimestre en el Grado de Educación Social en la Universidad de Extremadura. En él encontrareis todos los trabajos que realizaremos a lo largo del cuatrimestre en dicha asignatura. Entre otras actividades realizaremos un juego de roles en el que cada integrante del grupo desempeñará un rol cada semana y tendrá que publicar una serie de actividades. Estos roles son el estratega, el crítico, el rastreador, el buscador y el analista. A parte de esta actividad, cada semana publicaré una entrada en la que comentaré un vídeo o algo que me parezca interesante y esté relacionado con la educación social. Espero que os guste la temática de mi blog y os paséis a menudo a visitarlo. ¡¡Gracias!!